
¿Porqué pagas cuota inicial y regalías? - Parte II
No quieres pagar regalías ni cuota inicial – La conclusión
El gran día de apertura
Y por fin se llegó el tan ansiado día de la apertura de Pingüis. Desde las 8 de la mañana, tu socio, don Alberto y las dos despachadoras que tenías contratadas se dieron cita en el local. La emoción de todos era palpable, todo el trabajo que habían hecho para llegar a esta meta se vería recompensado en unas pocas horas.
La verdad es que Pingüis había quedado muy bonito. Cierto, el presupuesto se había salido de control pero el resultado final lo justificaba. Por mucho era el local más iluminado y bonito de la zona, los displays, menús en la pared, el mobiliario y el último exceso, los uniformes de los empleados habían quedado muy bien.
Desde esa hora se dedicaron a los últimos toques de acomodo de mesas y sillas, limpieza de todo, un último ensayo para describir los sabores a la clientela y a esperar que la manecilla del reloj llegara a las 12 del día para oficialmente abrir.
La dura realidad
Como era de esperarse, el tráfico de gente frente a la tienda durante esas primeras horas no era el que habían visto en horas pico como las salidas de las escuelas, la hora de la comida y la salida del trabajo pero aún así pasaba gente por la calle.
A pesar de que no lo querías notar, veías que eran pocos los que se percataban que el negocio ya había abierto; la gran mayoría pasaba por enfrente a éste sin voltear los ojos siquiera. Te daban muchas ganas de llamar su atención pero eso no era digno de un empresario.
Los primeros meses
Sin mayor pena ni gloria así transcurrieron los primeros 2 meses del negocio. Las ventas diarias habían aumentado pero no lograbas pasar la barrera de los $2,000 pesos diarios en promedio y había un par de sabores que simplemente no habían llamado la atención de nadie.
Desafortunadamente el entusiasmo de tu socio se había ido apagando poco a poco y hoy su participación se limitaba a mensajes por el teléfono, recomendaciones a todos sus amigos a pesar de que vivían lejos del negocio y una que otra visita semanal.
Intentos desesperados
Pasaste de repartir volantes ofreciendo descuentos a contratar botargas los sábados a medio día. Tu creatividad y entusiasmo parecían no tener el mismo límite que la paciencia de tu socio y tus cada vez mayores acreedores.
En tu desesperación, decidiste que con una mínima inversión, fabricar paletas heladas podría ser la salvación. Invertiste en nuevo equipo, aprendieron juntos a hacer paletas de agua y así Pingüis pasó de ser la heladería del barrio a la paletería de la cuadra.
La competencia llega
Dado el poco movimiento del negocio en la mayor parte del día, te convertiste en un experto conocedor del paisaje urbano vecino. Conocías perfectamente los horarios, al personal y las ventas (que en muchos casos daban envidia) de los negocios que tenías al lado.
Así, no pudiste evitar notar que el local de la esquina, sin duda el mejor de la cuadra, con estacionamiento propio y dos frentes se iba a ocupar. Comenzó a haber movimiento: visitas de gente que evidentemente eran arquitectos, contratistas y ejecutivos bien vestidos.
El golpe final
Sucedió una noche así es que te tomó por sorpresa por completo. Cuando llegaste a abrir Pingüis esa mañana viste que la esquina ya ostentaba dos letreros luminosos preciosos de "Gelateria Italiana", una de las marcas de franquicias que originalmente habías considerado con tu socio y ahora examigo.
La verdad cuando abrieron la cortina, su interior te sorprendió. Todo relucía, tenía una imagen uniforme como la que te habían enseñado en el folleto cuando fuiste a conocerlos hace más de un año.
El desenlace
El resto de la historia ya lo debes imaginar…. Pingüis cerró 3 meses después, terminando con sueños de emprendimiento, amistades, capitales, etc.
La Gelateria Italiana abrió con éxito y permaneció en el mercado, sacando nuevos productos, anunciándose en distintos medios y llegando a ser la franquicia 75 de un total de 120.
La lección
Pero por favor no quiero crearte falsas expectativas. Es un hecho que las posibilidades de sobrevivir y tener éxito son mayores como franquiciatario que como empresario independiente considerando el mismo giro, pero no todo lo que brilla es oro.
El mercado está inundado de marcas que ofrecen franquicias y hay muchísimos casos en donde el resultado final es el mismo que tuvo Pingüis. No todos los supuestos franquiciantes tienen la marca reconocida ni el soporte que necesitas para que tu inversión en franquicias sea exitoso.
Para que lo sea, necesitas hacer un análisis profundo y detallado, asesorarte por un experto, investigar y si lo haces estoy seguro que invertir en una franquicia será sin duda un negocio del que nunca te arrepentirás.