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    Firma de un contrato de negocios con apretón de manos en una oficina
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    Contrato de franquicia: los cuatro vacíos que tarde o temprano te van a costar caro

    Conozco dos formas de arruinar una red de franquicias antes de que empiece, y las dos parecen decisiones prudentes en el momento.

    La primera: contratar a un buen abogado corporativo —de confianza, con años de trayectoria— para redactar el contrato. La segunda: descargar un contrato de internet, cambiarle el nombre y ajustar algunas cifras. En ambos casos el franquiciante cree que resolvió el tema legal. En ambos casos el problema apenas empieza.

    Después de 40 años en la industria de las franquicias en México y Latinoamérica, he visto los dos caminos terminar en el mismo lugar: conflictos que nadie sabe cómo resolver, porque el documento que debía resolverlos nunca fue escrito para la realidad de ese sistema.

    El contrato no es un trámite legal — es la relación entera

    Este es el error de fondo: tratar el contrato de franquicia como un requisito que hay que cumplir para poder vender, en lugar de lo que realmente es. Un contrato de franquicia define la relación completa entre franquiciante y franquiciatario: qué aporta cada parte, qué se espera de cada quien en el día a día, qué pasa cuando algo sale mal y cómo se resuelve un desacuerdo sin terminar en un litigio que desangra a los dos. No es un anexo del negocio. Es el negocio, puesto por escrito.

    Cuando ese documento se copia de otra industria o se redacta con lógica corporativa general, queda sólido en lo evidente y lleno de huecos en lo específico. Y los huecos no se notan el día de la firma. Se notan dos años después, cuando ya tienes ocho unidades operando y aparece el primer conflicto serio.

    Vacío #1: territorios ambiguos

    Dos franquiciatarios tienen un conflicto de territorio. Los dos tienen razón según cómo leen el contrato. Los dos están esperando que tú intervengas. La cláusula de territorio se redactó de forma vaga: "zona de influencia", "área razonable", radios que no consideran densidad de población ni barreras naturales de la ciudad. Un territorio bien definido no es una frase: es un polígono, un criterio de exclusividad explícito, y una regla clara de qué pasa cuando dos zonas colindan.

    Vacío #2: causales de rescisión que no aplican a tu modelo

    Los contratos genéricos traen causales de terminación genéricas. El problema es que tu negocio no es genérico. Cuando de verdad necesitas dar por terminada una relación con un franquiciatario problemático, descubres que el contrato no contempló el escenario real —y que rescindir por la vía que sí quedó escrita te expone a una demanda.

    Vacío #3: regalías definidas de forma interpretable

    "Un porcentaje sobre ventas" no es una definición. ¿Ventas brutas o netas? ¿Se descuentan devoluciones, cortesías, ventas a crédito? ¿Qué pasa con los ingresos por canales que no existían cuando se firmó —una app, un tercero de reparto? Cuando la base de cálculo admite dos lecturas, tarde o temprano franquiciante y franquiciatario van a leerla distinto. Y una discusión sobre regalías es la que envenena todas las demás.

    Vacío #4: la ausencia de un mecanismo de resolución de conflictos

    Es el más caro de todos, porque hace inmanejables a los otros tres. El contrato no establece quién resuelve una disputa. El manual tampoco. Los franquiciatarios no esperan que el franquiciante siempre tenga la razón. Esperan que sepa cómo actuar: quién tiene la autoridad para decidir, bajo qué criterios y en qué plazos.

    Por qué un buen abogado no basta

    El problema casi nunca es un mal abogado. Es un abogado excelente en lo suyo, redactando algo que no es lo suyo. El derecho de franquicias es una especialidad. Un generalista no sabe lo que no sabe: no va a redactar mal las cláusulas que conoce; va a omitir por completo las que nunca ha necesitado. Los conflictos más costosos que he presenciado en 40 años no nacieron de malas intenciones. Nacieron de documentos que no fueron escritos para la realidad de ese sistema.

    Si estás por franquiciar tu negocio

    Si todavía no vendes tu primera franquicia, puedes cerrar estos vacíos antes de que existan. El contrato con el que vendes tus primeras franquicias marca el estándar de toda tu red. Es mucho más barato hacerlo bien una vez que renegociarlo con doce franquiciatarios que ya firmaron algo distinto.

    Si ya tienes red operando

    La pregunta no es si tu contrato tiene vacíos —casi todos los tienen— sino cuáles, y qué tan caro te van a salir. Muchos se corrigen hacia adelante: en las próximas ventas, en las renovaciones, y con acuerdos complementarios. Pero no puedes cerrar lo que no has diagnosticado.

    La pregunta que deja todo claro

    Antes de vender tu próxima franquicia, responde esto con honestidad: ¿tu contrato fue redactado por alguien con experiencia real en franquicias —o por alguien que hizo su mejor esfuerzo con un formato nuevo? Si no estás seguro, ya tienes la respuesta.

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